Hola chicas!Yo siempre he querido tener una vida activa, hacer deportes, ejercicios, correr, etc... PERO, no lo hago!!! Cuando voy a Cuba no paso 1 minuto en casa, siempre hay algo que hacer, me paso el día afuera, que hasta mi mamá se pone brava porque dice que voy a visitarlos a ellos y me paso el día en la calle. Pero na´ma´ que hago poner un pie en China o en Suecia, me consume una APATÍA... Y no sé cómo combatirla...
Así que siempre he querido ir a un gimnasio... Y bueno, mi amigo venezolano va a uno donde hay hasta piscina. El otro día fui y la muchacha que me atendió me dijo que podía probarlo gratis y después me decidía si quería unirme... Pues nada, ella me apuntó en una clase de baile africano que yo le pedí probar, no sin antes decirme que sería un poco fuerte para mí...
Yo estaba asustada, pero nada, la clase era más bien baile latino con pasos exagerados para africanizarlos. Yo cogía el ritmo enseguida, y a veces hasta la profesora se olvidaba de la coreografía y se acordaba por mí, jeje. Pero en serio, la profesora, que era rusa, era muy buena, y tenía muy buena forma física, lo que era su primera clase y a lo mejor estaba un poco nerviosa. Todo el mundo salió de la clase sudando la gota gorda, y yo como si nada! Lo cual no me gusta porque no sé por qué, no sudo fácilmente y eso ya casi que me tiene preocupada. Pues yo quiero sudar, ya que sería como el indicador que me he estado esforzando, no?
Después me fui a la piscina y nadé 200m pero al final casi que me ahogo, porque no tenía ni fuerzas para llegar al final. Y ni siquiera me podía poner a descansar, porque en las piscinas aquí la gente nada uno detrás del otro, en una misma dirección, como si fuera un círculo (vicioso), y yo no podía alterar la secuencia. Vaya, creo que ellos preferirían que me ahogara antes que interrumpir su perfecto movimiento rectilíneo uniforme :D
Pero lo importante de este post es que la muchacha que me atendió cogió mi número y me ha estado llamando preguntando por mi día, qué he hecho, si he pensado al respecto del gimnasio, etc...Y bueno, no sé, pero eso a mí casi que me quita los deseos de ir al gimnasio. Me siento presionada! Y el colmo fue que me llamó ayer por la tarde, y le dije que lo más probable es que vaya al gym, pero tengo que acordar un día con mi novio, porque él es quien tiene la tarjeta para pagar y tenemos que ir juntos. Y me preguntó si me podía llamar esa misma noche para saber :O WOW!!!! Chill out woman! Le dije que no me llamara, que ya nosotros nos apareceríamos un día por la tarde por allá... Ayyyyy, qué malo es sentirse usado, no? Porque cuando ella me presentó el gimnasio, me dijo: ¨Este es el más chiquito de la ciudad, pero hay otros más grandes y quizás más cerca de tu casa. (Como diciendo, sí, únete, pero no vengas a este...) Así fue cómo me sentí, pero sí iré a ese y bien, porque es el único que tiene piscina, y eso lo que más me ha atraído, huh. Y otra cosa mala es que tengo que firmar un contrato de todo un ANNO, el cual no podré cancelar, y eso me tiene nerviosa, casi que me siento como firmar un pacto con el diablo!!!! Cada mes ellos cogen dinero automático de la tarjeta. Y bueno, nada, mi novio, está de acuerdo con que yo vaya, casi que me empuja, y él es quien paga, así que bueno... Además, no es un gimnasio pequenno que esté desesperado por clientes. Se llama SATS y tiene instalaciones en Noruega y en Dinamarca también, hasta donde yo sé... Nada, que seguro la muchacha cobra una comisón por mí, pero un poco insistente la ninna no?
Ustedes van a algún gimnasio? Que experiencias /o consejos tienen? Es que tengo miedo de apuntarme por un anno y que al final no tenga fuerza de voluntad para ir regularmente, y no voy a poder cancelar el contrato :(((((
1 comentario:
Yo cometí el error de inscribirme a un gimnasio por un año, bueno, mi marido y yo nos inscribimos, al principio ibamos varias veces a la semana, pero a los 3 meses nos cansamos y buscabamos cualquier pretexto para no ir. Como seguiamos pagando mensualmente, yo insistia en ir por esa razón. El final de la historia, es que nuestros problemas se acabaron cuando se terminó el dichoso contrato de un año. Y ahora cuando pasamos frente al gimnasio nos da risa, pero recordamos esa época como la peor de nuestro matrimonio.
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